Vía Chocolate

 Vía Chocolate - Pico la Miel

La Cabrera  


Como cada invierno, cuando el granito se vuelve adherente y el frío aprieta, nos toca venir a Madrid. Ya hemos escalado en otras ocasiones las clásicas fáciles de la Cabrera (Ezequiel, Espolón Manolín  o Piloto). Esta vez, nos tentaba algo con más "dulce", la Vía Chocolate, la fácil de las difíciles.

Y, ¡qué acierto! Una de esas vías que te sorprende, con cuatro bonitos largos y de calidad. Pero no es dulce para principiantes. Aviso: aunque su graduación es V+, exige tener un grado cercano al 6b para moverse con soltura. Pero si ya tienes rodaje en clásica o conoces el Pico la Miel, esta vía es una buenísima elección.

Con este frío que pela, nos levantamos sin prisa y dejamos que el sol haga su magia. Nada de madrugones helados. A las 11:15 de la mañana, bien abrigados, estábamos en el parking del restaurante El Cancho del Águila, listos para comenzar.

Descripción de la vía: 150m, 4 largos, V+

La vía está prácticamente limpia (quitando 2 parabolts en el segundo largo y las reuniones). La última reunión se hace en unas encinas.

Material necesario

Unas 15 cintas (varias largas) y material para reuniones. Cuerdas de 60 metros.

Un juego de friends y fisureros.

Aproximación a la vía (aprox. 30 min)

Desde el parking, hay que dirigirse al fondo y pasar por el lado derecho de las placas solares. Tras una corta subida entre las rocas de granito, se llega a un camino ancho que tomamos hacia la izquierda. En unos minutos cogemos la segunda de las sendas que salen a nuestra derecha. En unos 20 minutos de subida que no da respiro, se llega a una bifurcación. La senda de la derecha lleva a la Vía Espolón Manolín; nosotros seguimos por la izquierda y en apenas 5-10 minutos más estamos en la base de las vías. A la derecha, trepamos una fisura (III+) que nos deja justo en el inicio de la vía. Esto ya pinta bien.

¡Nos equipamos y a escalar!

Largo 1 (V+) ¡Ya empieza la acción!

Empezando el primer largo

Empieza José, la vía no se anda con rodeos. Arranca con un diedro súper entretenido, donde la técnica es tu mejor aliada. La protección es excelente y el disfrute, total.

Tras superarlo, hay un tramo más horizontal que lleva a un segundo diedro. Una vez vencido, se alcanza a una cómoda repisa donde está la reunión (2 parabolts con 2 eslabones de cadena).

Ahora me toca a mí, además de escalar recuperar el material. El trabajo no es poco, y me lleva un buen rato sacar el friend amarillo que no quiere salir. Pero por nada del mundo me dejo nada atrás… ¡José me habría hecho bajar a por él seguro!

Largo 2 (V) ¡Continua la fiesta!

Saliendo de la R1

Este segundo largo, es algo más sencillo que el anterior. Comienza hacia la derecha por una pequeña fisura, sigue por una placa protegida con dos parabolts y una panza con fisura al final, siendo esta última parte la más complicada. José escala con fluidez, resolviendo muy bien el paso. La reunión está debajo de un pequeño techo (un parabolt de entrada y 2 parabolts con argolla).

Largo 3 (V+) El largo más técnico de la vía y posiblemente el más bonito

Superada la fisura del largo 3

Tras pasar el techito inicial hay una fisura de dedos, donde la técnica y la buena elección de donde proteger serán imprescindibles para superarla con éxito. No es muy larga, pero hay que ganarse cada metro de progresión. La reunión está tras superar la fisura, un poco a la izquierda (2 parabolts con argolla).

Llegando a la R3

Largo 4 (IV+) El más fácil, pero no hay que relajarse

Último largo

Comienza en una ancha fisura en el muro de enfrente de la reunión. En cuanto podamos hay que pasarse a la placa y subirse al espolón que seguiremos recto hasta llegar a la última reunión que se monta en unas encinas, muy cerca ya del vértice geodésico.

Llegando a la R4

Con la vía completada, solo queda alcanzar el vértice geodésico, punto más alto del Pico la Miel, broche perfecto de una jornada de escalada excepcional.

Cima Pico la Miel

Bocadillo con vistas

El ritual es sagrado. En la misma cima con toda La Cabrera a nuestros pies, nos comemos el bocadillo más que merecido. El aire es helado, pero la satisfacción y el sol de invierno lo calientan todo.

Descenso: Para bajar nos dirigimos hacia la izquierda de la cima. Un breve descenso entre rocas nos lleva hasta el collado, donde enlazamos con el camino que rodea el Pico la Miel. Este sendero pasa cerca de la base de la vía y se une al camino de la subida, cerrando un día perfecto antes de que el frío apremie del todo.



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